3. Noc- Noc

Viernes. No me voy a olvidar nunca en mi vida que fue un viernes. Porque los días de la semana tienen un color y un aroma bastante regular,...

Viernes.
No me voy a olvidar nunca en mi vida que fue un viernes. Porque los días de la semana tienen un color y un aroma bastante regular, constante y siempre se adaptan al clima de la estación en la que se encuentran, pero el viernes es como distinto... tiene su autonomía por sobre el resto. El viernes se maneja con cierta impunidad, canchero, intocable con el poder de contagiar a todo el que lo invoca:

Ya fue, es viernes... voy con el auto.
Ya fue, es viernes! contesto el lunes.
Ya fue es viernes... arranco la semana que viene.

Aunque también están esas personas a la que envidio profundamente y dice cosas como:
- ¿Ya es viernes?
¿Como ya? Si yo desde el lunes que soplo y soplo las hojitas del calendario pedorro que me regaló Movilstar en la canasta navideña, y nunca llega. Soplo y soplo y lunes... soplo y soplo y martes.
La envidio profundamente, porque la gente que no reconoce los viernes o trabaja de lo que les gusta o es barman.

La cuestión es que ese viernes con calor y color de viernes yo no me lo olvido más porque presa de unos nervios infinitos, me metí en el baño que compartimos todos los del séptimo piso de las oficinas de Carlos Pellegrini 855 e hice pis en un cosito de esos rosas y blancos que yo veía de cerca por primera vez.

Y así, sentada en el piso, tomándome las piernas, transpirando sola el secreto que tan secreto guardaba que ni al papá del Evatest se lo había dicho, esperaba el minuto- minuto y medio más espeso de mi vida, hasta que aparecieron las dos rayitas.

Hacía seis años que trabajaba en el departamento de comunicación de Movilstar y sólo me llevaba bien con Juani, una rubia de rulos, simpática que estaba en marketing desde antes que yo entrara. Las dos eramos estudiantes: yo de comunicación y ella de marketing. Las dos entramos con esas pasantías estafadoras que se roban tus horas, tus sueños y tu ilusión del primer trabajo de trajecito en el centro para devolverte con un cachetazo a la realidad espeluznante de estar preso de tu decisión. Yo nunca confesé mi desilusión del mundo laboral, pero creo que Juani pensaba parecido y por eso nos refugiábamos en la cocinita del séptimo alargando la preparación del café con alguna excusa que nos permitiera atrincherarnos lejos de los mails y las voces afectadas de las jefas a las que su papel ya se las había devorado.

Juanita era la única a la que le tenía cariño... y fue una pena pero no entró cuando yo lloraba escondida en el baño. Me hubiera gustado... siempre pienso que en ese momento me faltó un abrazo. Me acuerdo y me doy lástima, llorando con un cosito de plástico lleno de pis, todo chorreado, mi pollera sucia de rimel por contener el peso de mi cara y las lágrimas; yo, desbastada y la cartera apoyada en la tapa del inodoro con un montón de boludeses que sobresalían por todos lados, empeorando el panorama.
Las dos rayitas me dolieron como un cachetazo a la juventud y vino con un maremoto de regalo lleno de imágenes con obligaciones que se atravesaron en mi cabeza como ese que cuentan que uno tiene cuando está a punto de morir... pero al revés... porque este era todo para adelante.

.....

- Hola Marta, ¿Emiliano está en su oficina?.

Todo junto de golpe y de un tirón, sin ¿qué hacés acá gorda? sin perdón amor, es que estaba cerca y ¿querés almozar? no, no y no.
Iba a ser todo un tirón: "abrir puerta, cara de pánico, sorpresa de novio, llanto desconsolado, sorpresa de novio que se acerca y abraza, llanto mas desconsolado, pausa, cara de novio extrañado: ¿te pasa algo? pausa, negar con la cabeza, ojos saltones de novio, pausa, mirada al piso, llanto que cesa, respiración profunda, mirada a novio: estoy embarazada".

Le digo gracias a Marta y camino unos pasos por el pasillo. Pienso que horrible esa alfombra roja ochentosa y vuelvo en mí recién cuando la puerta de la oficina de Emi me miraba dudosa.
Me detengo, lo pienso unos segundos y respiro hondo.

Ya fue es viernes... yo se lo digo así:

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